domingo, 12 de julio de 2009

Verano en el Quinto Pino

19 de Junio de 2005. Verano en el Quinto Pino:
En pleno agosto hacía calor en el QUINTO PINO. Apurábamos la décima cerveza sentados al fresco bajo los pinos. Divisé a la Pili que llegaba cruzando el campo de fútbol. Se acercaba volando sobre sus tacones. La luz de la luna llena hacia brillar su pelo y marcaba sus curvas. El Makis se dio cuenta de que la observaba e incluso pareció que me quiso decir algo. Bebió un trago y finalmente dijo
- Amigo, esa chica no es para ti, demasiado fina, seguro que es de las que salen de la ducha para mear.
No le prestaba atención aun así le contesté:
- Si, a mi también me gustaría ducharme con ella.- El Makis no insistió.
Paralizado me quede cuando al llegar a mi altura me saludó, me preguntó que tal… Charlamos largo rato entre risas. No se en que momento el Makis viendo el tema nos dejó solos; para eso es muy discreto. Entre risas pasaban las horas como minutos, incluso me propuso ir a un lugar mas apartado. En mi día de gloria estaba, algo marchaba bien por una vez. Me las prometía muy felices cuando apareció el Jordi, un chico de los que vienen a veranear al pueblo. Noté como la Pili se arrimaba aun más, eso aunque era lo que deseaba no era nada bueno, creo que intentaba llamar la atención del Jordi. Jo, que suerte la mía. Como explicarle aquella chica que temblaba de impaciencia que aquel chico tenía mas plumas que el indio que cuelga de la pared del Quinto Pino, y que con quien le gustaría pasar la noche no era con ella sino con el Melenas que ajeno a todo fumaba sus pitillos con sus colegas en los merenderos.
Sin un adiós se marchó. El Makis volvió con unos pelotazos y sentenció:
- Te ha utilizado.
Tras dar un largo trago al pelotazo que me ofrecía contesté:
- Sí, pero no me hubiese importado que me hubiera utilizado hasta el amanecer, aunque después hubiera recogido su ropa y me hubiera dejado con el cigarro en la boca.
-Qué se puede esperar de una chica que abre la nevera para entrar en calor. - dijo el Makis.
Al cabo de un rato noté una sonrisa con sorna en la cara del Makis, miraba fijamente el camino que lleva a los merenderos donde todavía la banda del Melenas fumaban, bebían y reían. Casi podía olerse lo que allí se quemaba. Al volverme vi claramente al Jordi y la Pili, ella se dejaba abrazar, besar, tocar… Finalmente el Makis dijo:
-Creo amigo que alguien le va ha pagar con la misma moneda.
No me gustaba verla abrazada a otro aunque este tuviera pluma, deseaba despertarme del sueño ya, como tantas otras veces. Esta vez era pesadilla.

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