Otro sábado mas en el Quinto Pino; estaba con mi colega el Maki, fumábamos y bebíamos como siempre. El primer pelotazo fue el rápido, el segundo fue el que se derramó, el tercero me invitaron, el cuarto lo pagué yo, el quinto fue el que me mató, el sexto el que se quedó en la barra...
Andábamos en estas cuando entró la Pili, jo que chica, medio pueblo anda enamorada de ella y el otro medio la envidiaba. Sus ojos son tan claros que son difícil de mirar, sus pechos ignoran la ley de la gravedad, el resto de sus curvas son de vértigo.
El maki debió de darse cuenta que me fijaba en ella pues me dijo:
- Deja, esa chica no es para nosotros.
Pensé que no le faltaba razón, pero que lo intentaría. Apuré mi copa le eche valor y me dirigí hacia ella. Intentando disimular el medio pedo que llevaba me insinué. Esperaba con los ojos cerrados la bofetada y recibí un:
-Vale de acuerdo, vamos.
Salimos y la bada del Melenas andaba pasándose un peta. Por el olor y el humo allí se había quemado media Jamaica. Nos dirigimos a la oscuridad de los pinos y comenzamos. No es que la chica fuera fría, sino que podía helar una barbacoa en plena romería. Parecía estar crucificada al pino. Fría muy fría, Dios y que dura. Noté que unos brazos me abrazaban por fin, pero estos intentaban moverme. Volví en mí, rodaba por los suelos abrazado al water del servicio y el Maki intentaba levantarme por detrás.
-Vamos, vamos, eso es que te ha pillao con el estómago vacío.
domingo, 21 de junio de 2009
Ahora recuerdo, fue en el Quinto Pino
Tras pasar la noche recorriendo la cama de lado a lado, intenté levantarme de ella, difícil el whisky de la noche anterior me ataba a ella. Ah que noche, ahora recuerdo, estuve en el QUINTO PINO. Cuando llegaba vi un grupo de jóvenes que flotaban en el humo de la mariguana mientras sus mentes divagaban con noches de lujuria y pasión desenfrenada, que ilusos. El melenas con un gesto de la mano me invitó a unas caladas que rechacé también con un gesto; pa mariguana iba yo.
Tomé varias copas mientras observaba y me di cuenta que lo único que me diferenciaba de los cráneos de vacuno que decoran el lugar es que yo aun retenía líquidos.
Junto con mi colega el Maki bebíamos y observábamos las chicas; chicas que los más caliente que tenían eran las manos con las que tiraban los dardos de la diana electrónica y que de salidas solo tenían la punta de sus zapatos.
Volví en mi cuando el Maki me pellizcó y me dijo:
- Vamos, esta noche no tocamos pelo.
Yo asentí con la cabeza para no abrir la boca y evitar que de ella se saliera la bebida sobrante. Me retiré del apoyo que me mantenía erguido, la barra, y equilibrando el peso en los dos pies me dirigí a la puerta. Al salir vi que seguía la nube de humo de maría y flotando en ella los jóvenes. Sin pararme, por si no podía reanudar el paso, les dije:
-Ayyy coleguitas
No se si sus oídos aun podían escuchar y si lo hicieron no se si entendieron mi balbuceo.
Me dirigí a la cama o al menos allí amanecí. Estaba decidiendo si los churros me aplacarían el estomago o lo contrario cuando me sobresalto una vibración en la entrepierna. Jo, cuanto tiempo hace que ahí no vibra nada. Era el móvil en mi bolsillo, un mensaje del maki, en la BODEGA te espero.
Tomé varias copas mientras observaba y me di cuenta que lo único que me diferenciaba de los cráneos de vacuno que decoran el lugar es que yo aun retenía líquidos.
Junto con mi colega el Maki bebíamos y observábamos las chicas; chicas que los más caliente que tenían eran las manos con las que tiraban los dardos de la diana electrónica y que de salidas solo tenían la punta de sus zapatos.
Volví en mi cuando el Maki me pellizcó y me dijo:
- Vamos, esta noche no tocamos pelo.
Yo asentí con la cabeza para no abrir la boca y evitar que de ella se saliera la bebida sobrante. Me retiré del apoyo que me mantenía erguido, la barra, y equilibrando el peso en los dos pies me dirigí a la puerta. Al salir vi que seguía la nube de humo de maría y flotando en ella los jóvenes. Sin pararme, por si no podía reanudar el paso, les dije:
-Ayyy coleguitas
No se si sus oídos aun podían escuchar y si lo hicieron no se si entendieron mi balbuceo.
Me dirigí a la cama o al menos allí amanecí. Estaba decidiendo si los churros me aplacarían el estomago o lo contrario cuando me sobresalto una vibración en la entrepierna. Jo, cuanto tiempo hace que ahí no vibra nada. Era el móvil en mi bolsillo, un mensaje del maki, en la BODEGA te espero.
viernes, 19 de junio de 2009
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