23 de Mayo de 2005. Sueño en la carretera:
Conducía su camión de madrugada por aquella carretera sinuosa. Pensaba en ella. En el movimiento de los trigales humedecidos por el rocío creyó ver el del pelo de ella al salir de la ducha; en las sombras de la carretera divisó claramente sus curvas mientras dormía en su habitación; en el susurro del aire al entrar por la ventanilla quiso escuchar su risa. Volvió a ver en las sombras de la carretera las curvas de ella, pero esta vez notó algo raro. Puso más atención y distinguió claramente a su mujer en el dormitorio, era la segunda empezando por arriba. Los trigales se agitaban, húmedos pero de sudor. El viento que entraba por la ventanilla jadeaba y suspiraba. Los trigales se movían frenéticamente. Las sombras se contorsionaban. Casi gritaba el viento.
Notó una presión en el pecho que no lo dejaba respirar, abrió los ojos sobresaltado, se incorporó. Se tranquilizó al reconocer el interior de la cabina de su camión, estaba parado a un lado de la carretera, todo era una pesadilla. Escuchaba los latidos de su corazón. Instintivamente tomó el teléfono, marcó el número de su casa, aunque era tarde. Una voz de mujer casi susurró:
- Sii, dijaa. - Escuchó sin decir nada. De fondo otra voz, esta de hombre dijo:
- Cuelga y continuemos.
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